Walden (Diaries, Notes & Sketches), de Jonas Mekas: El hogar del recuerdo
Hay obras que narran historias y obras que salvan recuerdos. Walden pertenece a las segundas. Desde el primer fotograma, la película de Jonas Mekas parece menos interesada en contar que en retener, en enmarcar rostros de familiares y peatones de la vida, en mostrar calles con aristas y piel de cemento; instantes, todos ellos, que danzan como un tiovivo apenas minutos del cierre de la feria. En Walden todo posee la frágil sutileza de aquello que está a punto de perderse, pero también la fuerte convicción de haber explotado al máximo el celuloide de nuestra vida. Jonas Mekas, nacido en Lituania en 1922, se exiliaría tras la Segunda Guerra Mundial para instalarse en Nueva York en 1949, junto a su hermano Adolfas. Sería en la ciudad del dólar donde el cineasta transformaría el cine en una forma de resistencia contra el olvido. Frente al canon hollywoodiense —un modelo clasicista sustentado sobre relatos cerrados, con narrativas fáciles de seguir y aspectos formales que consolidaron un...