The Smashing Machine, de Benny Safdie: "'KO' por aburrimiento"
‘KO’ por aburrimiento
The Smashing Machine, la nueva película de Benny Safdie, narra, en clave biográfica, la historia de la leyenda de la lucha libre, Mark Kerr (Dwayne Johnson), quien, tras caer en las drogas y perder su status de luchador invicto, busca recomponerse de cara al combate del siglo.
Lo cierto es que ha sido un auténtico alivio el no ver la película en una sala de cine, pues me he ahorrado la vergüenza de que el resto de espectadores hubiesen escuchado mis constantes resoplidos cada vez que dos armarios empotrados aparecían en pantalla para darse de hostias hasta quedarse KO.
Para mi fortuna, he podido distraerme con sutiles detalles que, salvando las distancias, me han parecido sorprendentemente dignos para las bajísimas expectativas que tenía del largometraje. Se nos presenta a Mark Kerr como un hombre de gustos finos, pese a su devoción a la lucha libre, alguien interesado en el arte, en la jardinería y en los silencios de la vida; un hombre de manos gigantes, y corazón aún más grande, que manipula frasquitos y jeringuillas con tal precisión que parece irreal.
Quizá aquí esté el gran acierto de la película, jugar con la idea de la bestia, un ser de apariencia hostil, pero de voz suave y calmada que solo busca conectarse consigo mismo. La cámara en mano que acompaña a Kerr le da este toque de inestabilidad que el personaje arrastra y que termina estallando en arrebatos de ira momentáneos donde la bestia parece engullir al hombre.
Por desgracia, el viaje del héroe que plantea Safdie no termina de cuajar. Y es una lástima porque, aun no siendo un fanático de la lucha libre, cuando Mark Kerr se sube al ring, uno hubiese querido, con todas sus fuerzas, animarlo hasta el final; pero, debido a la escasa empatía que genera una historia ya trillada y su protagonista, en cierto modo plano, acabas deseando que el golpe de gracia te lo den a ti.
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