The Baltimorons, de Jay Duplass: "La comedia de la vida"


Navidad, esa época del año en la que los milagros se hacen realidad; el momento en el que puedes serle infiel a tu pareja con una señora que rondará los sesenta y largos; el día en el que brota una valentía inesperada que nos hace cometer locuras. Ay, qué fecha tan mágica. 


The Baltimorons, dirigida por Jay Duplass —hermano de Mark Duplass, mejor conocido por haber interpretado a Joseph en Creep (2014)—, sigue los pasos de nuestro bonachón pero desgraciado protagonista, Cliff (Michael Strassner), quien se parte una muela el día en que iba a quedar a comer con los suegros de su prometida. Ante esto, Cliff busca por toda la ciudad a un dentista. ¿Pero quién estaría abierto en estas fechas? Didi, una obsesa del trabajo —o, como ella dice, workaholic, una fusión de palabras destructiva—, que no tiene pensado celebrar las Navidades. Desde el momento en que se encuentran, empezarán a suceder multitud de situaciones disparatadas que unirán a nuestros pobres angelitos en una noche fría donde las familias abren regalos, los borrachos vomitan por las calles y la gente ríe, aunque sea por una vez al año.


Y es que es esencial la idea transversal que recorre toda la obra: la risa es el motor de la vida. Cliff es un cómico fracasado que intentó llegar al stand-up televisivo, pero que se quedó improvisando en un bareto de mala muerte. Tras superar su alcoholismo, lleva seis meses sin pisar el sitio. Frente a él nos encontramos con una señora de cerca de setenta años, cuyo peso de la vida le ha hecho olvidar que aún tiene una mirada brillante. Cliff, con su aura carismática, le hará ver que sigue siendo bella. 

Es una historia inusual en el sentido de que, en esta ocasión, es la mujer quien es mayor que él, mientras que Cliff rondará los treinta y pocos. Por fortuna, hacen bien en revitalizar —o más bien en subvertir— el mito “Woody Allen” de poner a pringados de metro sesenta ligando con pibones suecas. Era hora de superar esa etapa y mostrar nuevas perspectivas, por muy sorprendentes que puedan parecernos. 

Con una estética que roza lo ocre, lo gélido y lo contenido, muy del estilo de Los que se quedan (2023) o Fargo (1996), la pasión nace de los encuentros de nuestros protagonistas, que intentan encontrarse a sí mismos en un día en el que deberían estar con sus respectivas familias, pero que, como bien terminan reconociendo, ha sido el mejor día de sus vidas. 


Cliff, al más puro estilo de Corazón gigante (2015), nos encandila con su sonrisa, con su forma de amar, con su honestidad y su pureza, y nos da ánimos para seguir creyendo que el amor, por muy complicado que sea encontrarlo y mantenerlo, aún brota con fuerza en los corazones de las almas que han sufrido el dolor y el peso de la vida.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Reflejos I (2022)

Rebuilding, de Max Walker-Silverman: "El cowboy que llora"

Folichonneries, de Eric K. Boulianne: "Pasos para abrir la relación"